viernes, 14 de mayo de 2010

CRÓNICA 1810

29 de enero de 1811

PROBLEMAS EN LA BANDA ORIENTAL

Perseguido un hombre por los guardias reales

El joven de 18 años intentó asesinar al virrey Francisco Javier de Elío, los guardias reales lo descubrieron, pero no fueron capaces de atraparlo.

La semana pasada, se dio un hecho sin precedentes para Montevideo, cuando la misma se vio frente a la primera persecución desde el establecimiento del capitán general Francisco Javier de Elío a cargo del Virreinato del Río de la Plata, con la ciudad como su nueva sede de capital.

El hecho, según el custodio real, comenzó cuando descubrió a un espía merodeando por los pasillos de los aposentos del rey, con una navaja en sus manos. El muchacho de no más de 17 años, al ver al guardia, dio inicio rápidamente a su odisea de escape. Escapó hacia la calle saltando por los ligustros del jardín, y corrió un total de 7 cuadras, eludiendo a decenas de comerciantes, y llevándose a su paso gran cantidad de mercadería que quedó estampada por los caminos, hasta que logró llegar a la plaza central de la ciudad.

Allí, el joven le arrebató a un viejo alfarero una carreta impulsada por dos caballos, mientras atrás suyo corrían cinco guardias reales, intentando atraparlo. A pesar de los destrozos ocasionados por el hombre, la gente se solidarizó con el joven que se fugaba, e intentaron sabotear la persecución, cerrando el camino a quienes lo perseguían. Para agravar más la situación de los custodios, la segunda carreta del viejo, a la cual se subieron para intentar alcanzar al criminal, era tirada por dos mulas bicocas. Durante alrededor de 20 minutos intentaron perseguir al muchacho, pero el joven, de repente, desapareció de sus vistas, como si la tierra se lo hubiera tragado.

Todavía hoy siguen rastreando al joven fugitivo, pero no hay una pista de su paradero, por lo que el virrey se encuentra muy decepcionado y enojado con sus guardias, por no haber detectado al intruso con antelación en la casa real, y por haber sido superados ampliamente por el joven, “carente de entrenamiento y aptitudes para humillar así a la Guardia Real Española”, según sus propias palabras.

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